Carmen Pedreño Crespo
FECHA DE NACIMIENTO: 27/07/1970
DOMICILIO: C/ AJOFRÍN, Nº 18 45100 SONSECA (Toledo)
TE 925 38 29 06 608 918 835
E-MAIL: CARVIRUTA@terra.es
Nacida en Toledo con residencia actual en Sonseca (Toledo).
Cursé estudios en el área de Administración. En 1997 fundé junto a mi marido una empresa dedicada al reciclado. Con 18 años obtuve el 1er. Premio de Poesía en mi pueblo natal: Cuerva (Toledo).
En 2006 y 2007 comencé mi andadura por el mundo de los certámenes poéticos consiguiendo publicar varios poemas en varios certámenes del Centro de Estudios Poéticos.
Asimismo fui seleccionada en el III Certamen de Poesía “ANTONIA PÉREZ ALEGRE”, organizado por
En otoño de 2007 he sido seleccionada en el VI Encuentro Nacional de Escritores y Poetas, organizado por Anuesca en El Campello.
NUEVO AMANECER
Has llegado a mi vida
como suave soplo de viento primaveral,
lleno de vida y alegría,
de fuerza y nobleza.
Eres lluvia ansiada,
calas mi piel,
llegas a mi oculta alma,
calmas mi sed de vida.
La luz de tus ojos
ilumina mi gran vacío,
pintas una sonrisa
en mi pálido rostro.
Revoloteas a mi alrededor,
todo se envuelve con tu color esperanza,
disipas las nubes grises,
con un toque de tu magia las conviertes en arco iris.
La pasión de tus labios...
la nobleza de tu alma...
el tacto de tu piel...
son...las más benditas locuras.
PASIÓN
Sábanas revueltas,
impregnadas de perfume,
mil caricias recorriendo la piel,
dulces y apasionados besos.
Perderse en cada poro de la piel,
susurros deleitando la mente,
abrazos cálidos, pasión desatada.
tocar el cielo con las manos.
Entregarse por entero,
parar el tiempo en el reloj...
dejarse llevar,
simplemente, soñar.
Sueños compartidos,
lágrimas contenidas,
alma rasgada,
amar y ser amado.
Corazón desnudo,
ávido de amor,
desesperada incertidumbre
por el futuro venidero.
Amar, sólo amar,
deseo mutuo de compartir mantel y lecho.
Sombra y luz,
risa y llanto.
Cuerpos abrazados
salpicados por el mar,
bamboleados por las olas,
acariciados por la suave brisa.
Torre de fuerza,
altiva ante las tempestades,
calma en el silencio, sosiego de paz,
júbilo del alboroto.
Alma marinera
anclada en el puerto del amor.
Mirar felices hacia el futuro,
no volver nunca atrás.
Vivir compartiendo,
regalando felicidad cada día,
caminar hasta el último atardecer,
tus sueños...mis sueños.
Rosas mustias, deshojadas
por la cruel ausencia,
espinas clavadas en el fondo del alma,
por el último adiós.
No te marches aún,
cobíjame en tus brazos,
calma mi angustia, mi desesperación
pensando...que quizás...no volverás.
Toda mi vida te pertenece,
mi vida, mi sonrisa, mi llanto.
Tú, sólo tú me haces vivir,
compartes mi lucha agotadora.
¿Qué puedo darte yo?
Tan sólo lo que soy,
mi alma, mi pensamiento, mi amor puro,
quizás sea poco, pero es todo mi patrimonio.
No quiero cerrar los ojos,
por miedo a despertar de un dulce sueño,
prefiero morir a vivir sin ti,
sin la pasión de la vida.
Mi alma volará junto a la tuya,
pero, antes de partir...
concédeme un último deseo:
ámame, simplemente ámame.
A UN AMOR
Ya no me reflejaré
en tus ojos,
esos ojos que tantas veces
me hicieron estremecer.
Ya no sentiré tus manos
manos que recorrían
cada centímetro de mi piel,
ni sentiré la calidez de tus abrazos
que tanto me protegieron.
Me he quedado sola,
sola en aquel silencio
que tantas veces colmamos
de risas, de susurros.
Maldito silencio que me enloquece
y me hace desesperar,
desgarra mi alma,
me siento morir.
Como cada noche...
te esperaré.
Miraré el horizonte,
aquel que siempre
nos acompañó,
ése que fue testigo
de tanto derroche de pasión.
Alzaré mis manos vacías
para tocar el cielo,
aquel que me regalaste:
la inmensidad de la vida;
pero...¿qué vida?...
Si tú no estás,
si no están tus besos,
el sabor de tu boca,
ni el calor de tu cuerpo,
ni puedo embriagarme de ti.
Contigo se va todo:
mi juventud, mis sueños...
nuestros sueños,
mi ayer, mi hoy, mi mañana;
toda mi vida
se fue contigo.
Mi cuerpo y mi alma
vagarán buscándote.
recorreré el más tortuoso camino
buscando tu mirada
y,
en silencio,
sin que nadie me vea,
seguiré amándote,
rozaré tu piel
sin tocarte,
abrazaré tu cuerpo...
mi cuerpo,
en la distancia,
te diré cuanto te amo
sin pronunciar una sola palabra.
Sentiré tu aliento
chocando contra mi cuello
aunque el aire se interponga.
Surcaré el océano,
su eterno infinito,
tendida sobre la arena
me entregaré
al silencio de la noche,
al susurro de las olas
que me hablarán de ti,
acariciaré la fina arena,
que, como tú,
escapa de mis manos;
empañaré mis apagados ojos
con tu recuerdo
y te buscaré
en el mar de estrellas
que tantas veces
iluminaron aquellas ardientes noches,
dejaré que la brisa
acaricie mi piel
y enrede mi pelo.
Y te amaré,
te amaré en silencio,
te amaré hasta la muerte.
Aunque no estés
en el vacío de la noche;
buscaré
tu mirada,
tu sonrisa,
tus manos.
Y le preguntaré
a Dios:
¿Por qué?
Por qué separarnos,
robarnos la felicidad
que nació de los dos.
El silencio,
la soledad
y el dolor,
serán mis compañeros
de viaje,
viaje a ninguna parte.
Si tú no estás...
yo no quiero estar.
Romperé el silencio de la noche
con mi amargo llanto,
llanto por ti...
por mí,
por esta desoladora tristeza
que me embarga.
Cruzaré mis brazos
añorando aquellos abrazos
tiernos,
cálidos,
grandiosos,
que me cubrían
y que tanto calor me entregaron.
Tus palabras
pasearán de puntillas
por mi mente,
retumbarán en mis entrañas
y golpearán mi alma.
Tu voz...
¡Dios mío!
Permíteme escucharla,
no la borres de mi recuerdo,
esa voz...
pintada de sonrisa destellante.
Esa paz,
esa alegría,
ese consuelo,
¿dónde están?
Ahora...
que tanto los necesito.
Daría mi maldita vida
por un instante a tu lado...
mi último instante,
volviendo a fundirme contigo,
siendo los dos
uno sólo;
envolvernos en la noche,
cubrirnos con las estrellas,
amarnos,
y,
plácidamente reposar
con nuestras manos entrelazadas.
Romper el silencio desolador
con nuestros susurros,
iluminar el cielo
con nuestras sonrisas
y volver a soñar.
Soñar...
si ya no estás...
cómo soñar...
sin tenerte a mi lado,
sin poder compartir
mi futuro contigo.
Soñar...
si ya jamás regresarás...
Pero...
cerraré mis ojos
y sutilmente,
me sentiré tuya
y te sentiré mío.
Lucharé,
lucharé para que tu recuerdo
permanezca vivo en mí,
palpite en mi moribundo corazón
y me lleve
a ti
allá donde estés.
¡Dios!...
Dime Tú por qué,
por qué tanto amor
se desvaneció,
por qué lo arrancaste
tan cruelmente
de mi lado.
Por qué, Dios,
por qué se perdió
en la noche.
Llévame con él,
danos un instante
para amarnos
para que él,
con sus besos
seque mis amargas lágrimas,
sus palabras sosieguen
mi desgarrada alma
y sus brazos
me cobijen
con su infinita calidez.
Déjame sentir
el latido de su corazón...
mi corazón,
déjame contemplar sus ojos...
mis ojos,
aquel brillo de su mirada,
déjame estremecer
con sus tenues caricias,
déjame saborear
la dulzura de sus besos,
déjame velar
su plácido sueño;
deja... Dios...
crecer la esperanza
de sentir su amor...
para toda la eternidad.

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